Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

04 de Julio de 2016

Temática

Bajo licencia Creative Commons / www.nextvpanama.com
Bajo licencia Creative Commons / www.nextvpanama.com

Por estos días el sol se levanta en Magallanes cerca de las 9:00 de la mañana. Este no solo es esquivo y calienta poco. Además desaparece a las 16:30.

La escasa radiación solar que reciben los habitantes de la región más austral del país tiene un costo invisible. Un estudio realizado entre 108 niños de Punta Arenas reveló que 96% de ellos tenía una deficiencia de vitamina D. En 62% de los casos esta era severa.

La vitamina D es una hormona que se sintetiza casi en un 90% cuando la piel entra en contacto directo con la radiación ultravioleta B. El uso de protectores solares o recibir los rayos a través del vidrio de una ventana impide esa síntesis.

Pero el déficit no afecta solo a quienes viven en la zona austral. Un estudio de la UC realizado en Santiago detectó que en invierno la deficiencia de vitamina D afecta a 46,7% de mujeres premenopáusicas y a 63,3% de mujeres posmenopáusicas sanas.

Quienes habitan desde Santiago al sur también arriesgan tener déficit debido a la baja disponibilidad de radiación solar, dice el inmunólogo pediátrico Arturo Borzutzky, investigador del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia de la Universidad Católica y líder del estudio en Punta Arenas.

A esto, agrega, "se suma el estilo de vida moderno, que condiciona que salgamos poco al aire libre y al hacerlo se utilice siempre protector solar". Se estima que cuando estos tienen factor sobre 30, la síntesis de vitamina D disminuye en 95%.

La doctora Marcela Barberán, endocrinóloga de Clínica Indisa y del Hospital Clínico de la U. de Chile, señala que la producción de vitamina D también es baja en "adultos mayores, especialmente institucionalizados, profesionales privados de exposición solar como los anestesistas (67% de los cuales tiene déficit de esta vitamina en Chile) y personas con síndromes de malabsorción, como enfermedad celíaca o tras una cirugía de obesidad".

Añade que como es una vitamina que se absorbe en la grasa, los obesos tienen menos disponibilidad, "mientras que las personas de piel morena requieren tres a cinco veces más exposición solar que las de piel blanca para sintetizarla.

Consecuencias

La vitamina D no solo es clave para que el calcio se absorba en forma adecuada, reduciendo así el riesgo de osteoporosis, fracturas de cadera y caídas. También juega un rol importante en los sistemas inmune, respiratorio, neurológico y cardiovascular.

Un nivel adecuado de vitamina D "se asocia a una adecuada función neuromuscular y actualmente se estudia su rol en la prevención de enfermedades como cáncer de mama y colorrectal, patología cardiovascular y diabetes", enumera Barberán.

En tanto, "su déficit se asocia a mayor riesgo de reacciones alérgicas, infección por virus respiratorios, tuberculosis, enfermedad inflamatoria intestinal (EEI) y esclerosis múltiple (EM)", señala Borzutzky. Esto explicaría que Magallanes tenga el triple de casos de EM que el resto del país y mayores niveles de EEI y tuberculosis.

Para combatir este problema, el inmunólogo está trabajando con el gobierno regional en un plan de suplementación de vitamina D a niños menores de 6 años y embarazadas.

A pacientes de alto riesgo también se les aconseja consumir alimentos fortificados con vitamina D. En Chile esto se hace con algunos aceites, leches descremadas, mantequillas, cereales y productos de los programas de alimentación complementaria (ver recuadro).

Pero sin duda el sol es lo que más ayuda. "Una síntesis adecuada de vitamina D se produce en primavera y verano entre 10:00 y 15:00 horas", dice Barberán, quien aconseja "exponer la cara, brazos, espalda o piernas al sol durante 10 a 15 minutos tres veces a la semana sin bloqueador solar".

 
Publicado en: 
El Mercurio por Paula Leighton