Publicado el

10 de Abril de 2017
Bajo licencia Creative Commons / www.fetasantfeliu.cat
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Tiempo atrás se pensaba que el exceso de peso era un problema estético, que era «feo» ser gordito. Después nos dimos cuenta de que estábamos frente a un problema de salud pública, y uno muy grande. Hoy sabemos que esta epidemia también tiene consecuencias económicas y sociales, porque la carga de la obesidad va más allá que los famosos «kilitos de más».

A fines del año pasado, por primera vez un estudio midió el impacto financiero de la obesidad en el país. La investigación calculó que –por conceptos de atención de salud, discapacidad, ausentismo y mortalidad prematura– en promedio cada año el país gasta 1,4 billones de pesos. El documento, llamado «Medición de la carga económica actual de la obesidad en Chile y proyección al año 2030», fue realizado por académicos de las universidades de Chile y de Santiago.

Pero no es el único análisis del impacto económico de la obesidad que se ha dado a conocer últimamente. Tiempo atrás, la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Talca había afirmado que los trabajadores obesos significan en promedio un costo 6,34 veces más alto para su empleador respecto de quienes no lo son. Según se detalla en el reporte, quienes son obesos se ausentan en promedio 1,37 días al mes, mientras que aquellos que tienen peso normal solo lo hacen 0,12 día.

Adicionalmente, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una alimentación no adecuada puede generar pérdidas en la productividad de 20% en los trabajadores, mientras que la OCDE afirmó en un reporte en 2012 que quienes sufren de obesidad pueden ganar hasta 18% menos que el resto de sus compañeros. Otro aspecto relevante es que los trabajadores con exceso de peso también tienen más probabilidades de sufrir accidentes laborales. La Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y la Universidad Mayor concluyeron que las personas que tienen una circunferencia de cintura mayor a la recomendada tienen un 31% más probabilidades de tener un accidente de trabajo.

Y si son sedentarios, la posibilidad aumenta 23% con respecto a las personas que realizan actividad física regular. Pero además de los costos laborales y a nivel país, los «kilos extras» también afectan el bolsillo y el presupuesto familiar, ya que el gasto de la atención de una enfermedad crónica como la hipertensión arterial o el colesterol alto –cuyos principales factores de riesgo son el exceso de peso, el sedentarismo y el tabaquismo–, bordea los $500 mil al año. Este monto considera exámenes, consultas médicas, medicamentos y atenciones de urgencia. ¿Quién dijo que la obesidad no era un problema de pe$o?

Amenaza para la igualdad y equidad

Los análisis también han demostrado una relación entre la obesidad y la inequidad y desigualdad en el país. Según cifras de la Encuesta Nacional de Salud 2010, el 30,7% de las mujeres mayores de 15 años en Chile son obesas, en comparación con un 19,2% en el caso de los hombres. Esto es, existe un 50% más de casos de obesidad femenina que masculina en Chile. Y si analizamos en términos de socioeconómicos, el 16,9% de los niños menores de 5 años pertenecientes al Quintil I –menores ingresos– presentan sobrepeso u obesidad, mientras que en el Quintil V –mayores ingresos– es de 9,6%, según cifras de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (CASEN) 2015.