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Publicado el

07 de Abril de 2016

Temática

Foto: Escuela de Yoga Iyengar Atmanjali / El Mercurio
Foto: Escuela de Yoga Iyengar Atmanjali / El Mercurio

Jugar fútbol no solo requiere correr detrás de una pelota, sino también saber cómo pegarle o a quién hacerle un pase. Todo deporte que implique interactuar con otros o tomar decisiones ayuda a mejorar el funcionamiento cognitivo. Y mientras más se practique en el tiempo, mejor.

Ya son bastante conocidos los beneficios que tiene el ejercicio en el bienestar físico, pero solo hace poco se está descubriendo qué tanta relación tendría con la salud mental y el desarrollo cognitivo. Por ello, la próxima semana se desarrollará el primer Seminario Internacional de Desarrollo Positivo Juvenil a través del Deporte, organizado por la Universidad Diego Portales (UDP) y con la colaboración del Instituto Nacional de Deportes (INP).

Conexión

Las llamadas funciones ejecutivas son los procesos cognitivos responsables de la toma de decisiones, del planeamiento estratégico y del control de impulsos, entre otros. Y, además, están muy vinculadas al desarrollo social. "Hoy sabemos que la actividad física y el deporte son fundamentales para la madurez normal de estas funciones", dice Robert Brustad, investigador de la Northern Colorado University y codirector del postítulo en Psicología Social del Deporte de la UDP.

Cuando se realiza ejercicio, el cerebro recibe más oxígeno, lo que desencadena, entre otras cosas, que aumenten las conexiones neuronales. Pero si además al esfuerzo físico se le agrega uno mental, también se estarán entrenando las habilidades cognitivas.

"No solo importa la cantidad de ejercicio, sino también el tipo", explica Lyndsie Coleman, investigadora de la Northern Colorado University. Así, por ejemplo, al jugar fútbol no solo se corre, sino que también se pasa de defender a atacar, se evita a los del equipo contrario, o se decide hacer un amague. "Todo ello activa la memoria de trabajo, la capacidad de tomar decisiones y de cambiar de una función a otra", explica.

Incluso, agrega, se han realizado pruebas cognitivas antes y después de un partido de básquetbol, y los resultados tras el juego son considerablemente mejores.

Y si bien mientras más interactivo es el deporte, más se entrenaría lo cognitivo, no es la única opción. El baile, donde hay que coordinarse con una pareja, o el yoga, donde se requiere precisión, también servirían.

"En yoga tienes que aprender una suma de acciones que llevan a un resultado lo más cercano a la perfección, y ese proceso involucra todos los aspectos cognitivos y de percepción", explica Olga Madariaga, directora de la escuela de yoga Iyengar Atmanjali. Así, agrega, esa práctica también se traslada al resto de la vida, incluyendo lo laboral.

Aunque los expertos aseguran que es recomendable que la práctica de deporte se mantenga durante toda la vida, el mayor acento habría que ponerlo en los niños. "Es importante para ellos, especialmente entre los cinco y siete años, porque es en esa época donde se desarrollan las funciones ejecutivas, lo que tiene implicancias para toda la vida", dice Robert Brustad.

Publicado en: 
El Mercurio por Lorena Guzmán