Publicado el

11 de Marzo de 2015

Comer sabroso, barato y rápido. Esa es la promesa de la comida chatarra. Además de sus ya conocidos efectos negativos a nivel nutricional (dado el alto contenido de grasas saturadas, sodio y azúcar), sorprenden los resultados de un reciente estudio realizado por la Universidad del Estatal de Ohio con cerca de 12.000 niños estadounidenses.

Según la investigación publicada en la revista Clinical Pediatrics, los niños entre 10 y 11 años que consumían habitualmente este tipo de comida experimentaron un retraso en su aprendizaje cuando cumplieron 13 y 14 años. Y la relación es clara: mientras más alimentos altos en grasas, azúcar y sodio un estudiante señalaba comer, más bajo era su logro académico.

Los efectos, que según los investigadores estarían relacionados con la falta de nutrientes esenciales como el hierro y el exceso de grasa y azúcar de esta comida, fueron más significativos especialmente en aquellos menores que ingerían alimentos poco saludables todos los días. También se descubrió que el rendimiento de los alumnos disminuyó con mayor énfasis en la asignatura de matemáticas, seguido por ciencias y, finalmente, lenguaje.

Entre las recomendaciones finales del estudio está la reducción de este tipo de comida en la dieta de los niños, pero no eliminarlas completamente: “No es problemática  una familia que va ocasionalmente a un restaurante de comida rápida, a diferencia de una familia que lo hace una parte regular de su rutina”, explicó Kelly Purtell, sicóloga y autora del estudio.

 

Estos hallazgos indican que el consumo de comida rápida –más allá de la obesidad– está ligado

a un menor desarrollo en los niños”.

 

Los estudiantes que ingerían más comida rápida obtuvieron calificaciones que fueron hasta

un 20 por ciento menor que aquellos que no consumían

comida chatarra”.

 

 

Kelly Purtell, académica de la Universidad  Estatal de Ohio, Estados Unidos.

Publicado en: 
Chile Vive Sano