Publicado el

30 de Noviembre de 2016

Temática

“Inclusión socioeconómica de Personas Mayores” fue el nombre bajo el cual se congregaron destacados expertos en el Campus Bellavista de la Universidad San Sebastián para analizar el tratamiento del envejecimiento en Chile.

Mikel Uriarte, decano de la Facultad de Economía y Negocios de la USS abrió la jornada realizando una caracterización de la realidad socioeconómica de este grupo etario, recayendo en el déficit de medidas que eviten una sobrecarga impositiva, y la rigidez laboral que imposibilita que personas activas y capaces puedan participar del mercado laboral. Posteriormente, en un panel compuesto por Cecilia Morel, ex Primera Dama y presidenta de la Fundación Chile Vive Sano; Enrique Paris, presidente del Colegio Médico, y el padre Andrés Ariztía, capellán de la Fundación Las Rosas, se debatió en torno a la importancia de la participación social activa de las personas mayores, intercambiando experiencias en sus correspondientes disciplinas en el foro moderado por el comunicador y abogado Enrique “Cote” Evans.

Deterioro socioeconómico de las personas mayores

La Encuesta Casen 2015 visibilizó que de los mayores de 60 años, 6.6% son pobres, pero cuando la medición es sobre pobreza multidimensional, se transforma a 21.6%. Además, sobre 60 años, la Tasa de Participación Laboral es de sólo un 29.7%. De ellos, el 20% de menores ingresos tiene una tasa de participación del 14%. En conclusión, los más pobres y de mayor edad tienen menor participación en el mundo del trabajo, y de forma más precaria.

Por otra parte, de las personas mayores ocupadas, 42% son independientes y sólo un 58% son asalariados, en comparación al 83% de asalariados entre 25-44 años, lo que revela que las personas de mayor edad son las que participan de manera más activa en el mercado laboral como independientes.

“El sentido es proponer políticas públicas, y en el caso de las personas mayores, que se concentren en el corto plazo. Algunas posibles apuntan, por ejemplo, a la creación de un beneficio tributario a los hijos, parientes y posibles sostenedores y cuidadores de personas mayores vulnerables. Esto sumado a generar acciones para aumentar la actividad laboral y potenciar la flexibilidad laboral, considerando que hay muchas personas mayores dispuestas, aptas y con la necesidad de mejorar sus ingresos. Lamentablemente, no vemos un foco de atención concreto en este grupo de chilenos”, destacó el decano Uriarte.

Por su parte, Cecilia Morel, presidenta de la Fundación Chile Vive Sano, comentó los alcances del programa Elige Vivir Sano que implementó mientras fue Primera Dama, enfatizando en la necesidad de prevenir desde la juventud el desarrollo de enfermedades crónicas en la adultez. “Es muy difícil realizar los cambios de hábitos para comer sano cuando ya somos adultos, por eso debemos enfocarnos en los niños, y asimismo promover alimentos que sean adecuados para enfrentar nuestras enfermedades. Tenemos muchos desafíos en lo que dice en relación al envejecimiento activo, debemos cambiar la percepción de la vejez, maximizar las oportunidades de salud, participación y seguridad”, dijo.

En tanto, el Dr. Enrique Paris se refirió a la evolución del envejecimiento de la población en nuestro país, que se ha acelerado de forma importante. “En Chile tenemos una expectativa de vida superior a los países del continente, lo que supone el desafío de volver a tener más niños, estimular la natalidad. Por otra parte el Ministerio de Salud debe ser técnico, no político, con metas a alcanzar, los adultos mayores requieren más ayuda, consumen 2 o 3 medicamentos, no olvidemos que el gasto en salud es gigantesco en Chile, de los más altos de la OCDE”, explicó.

Finalmente, el padre Andrés Ariztía destacó que la ayuda intrafamiliar es un punto fundamental para hacer cultura de inclusión entre jóvenes y personas mayores. “Uno no puede desarrollarse como joven y adulto sin la figura de los adultos mayores. El tema del adulto mayor no es sanitario, es cultural, y uno de los mayores problemas de este grupo es la soledad. En el sistema hospitalario los adultos mayores no son prioridad, en efecto la ancianidad es el sector más precario de la sociedad. No olvidemos que el Estado ha condenado a la pobreza a 600 mil ancianos con una pensión de 93 mil pesos”, sostuvo.