Publicado el

13 de Noviembre de 2016

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Chile Vive Sano
Chile Vive Sano

Ochenta años. Ese es el número de años que viven los chilenos en promedio hoy. Sin embargo, quienes superan esta edad son el grupo de mayor crecimiento demográfico. Una realidad que plantea desafíos en atención de salud, en poder adquisitivo y en vida social activa, entre otros, que es necesario enfrentar de manera integral como país.

Para colaborar en esta tarea, la Universidad Católica convocó a una serie de profesionales de distintas disciplinas cuyo aporte dio vida al libro "Cómo vivir bien 100 años". En él se entregan variados lineamientos para orientar a los chilenos mayores sobre cómo tener una vejez con el mayor bienestar posible. El documento, realizado con el apoyo de la Caja Los Andes, fue editado por los expertos Felipe Larraín, director del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales Clapes UC; el doctor Pedro Paulo Marín, profesor titular de Medicina Interna-Geriatría de la Facultad de Medicina UC, y Eduardo Valenzuela, decano de la Facultad de Ciencias Sociales UC.

"Esto es un esfuerzo inédito en favor de una vejez digna, y que venimos trabajando desde hace un año y medio", explica Larraín.

IPC mayor

Uno de los aportes que se hizo fue elaborar un IPC del adulto mayor, que refleja un alza en gastos como medicamentos y una reducción en el ítem educación. "Debemos considerar que el 20% de los adultos mayores en el país son vulnerables, y gran parte de sus ingresos se gastan en electricidad, agua y alimentos. Por lo tanto, son los más afectados por este IPC que es, en términos generales, más abultado que el IPC de la población promedio", advierte Larraín.

Debido a una mayor longevidad y a la necesidad de contar con los recursos para enfrentar mayores gastos, muchos adultos mayores están dispuestos a seguir trabajando. El problema es que aún muchas empresas e instituciones los jubilan, sin darles la oportunidad de seguir aportando. "Muchos de ellos están impecables para seguir desempeñando sus labores", agrega.

Desde el punto de vista de la salud, el envejecimiento es diverso. "Si bien tiene una base genética que llega al 20 o 30%, el resto es el reflejo de cómo hemos vivido", dice el doctor Marín. Entre los consejos más importantes que entrega están el hacer ejercicio, "tan sencillo como caminar 30 minutos a diario, controlar el peso sin perder músculo y tratarse las enfermedades que vayan apareciendo con la edad".

Para que estos consejos se puedan cumplir, el país debe preocuparse de aumentar su disponibilidad de geriatras de los 50 actuales a 250. Algo imposible de lograr si, como ahora, solo cinco o seis facultades de medicina, de las 26 que existen, imparten esta especialidad.

"Lo más importante que hemos encontrado para envejecer bien es lo relevante que son los vínculos sociales satisfactorios, tanto familiares como de amistad", dice Eduardo Valenzuela. Esto en una etapa que se describe como de "pérdida de vínculos", por ejemplo, de pareja, de amigos o de los hijos que se van.

Por esto, en el país hay un gran crecimiento de clubes del adulto mayor, lugares que permiten crear nuevos vínculos. Así, la participación en estas organizaciones, el hecho de seguir trabajando y el uso de internet les da un sentido de compromiso y motivación para vivir.

"La vida espiritual y la religiosidad también son importantes, ya que proporcionan un sentido de trascendencia, de futuro y de optimismo para encarar lo que viene", detalla Valenzuela. Además, los creyentes tienen estilos de vida más saludables como, por ejemplo, un menor consumo de sustancias como drogas, alcohol y tabaco.

"Así como debemos pensar en aumentar las tasas de cotización previsional, el Estado debe dar estímulos para que las personas mayores sigan trabajando".

FELIPE LARRAÍN

Director de Clapes UC.

 
Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina