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21 de Febrero de 2017

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Bajo licencia Creative Commons /   www.consejonutricion.wordpress.com
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No es raro: la probabilidad de que los padres obesos o con sobrepeso tengan hijos con varios kilos de más es mayor. La transmisión de padres a hijos de esta condición hace que el número de afectados vaya en aumento, lo que ha transformado a la obesidad en una epidemia de la sociedad moderna.

En Chile, por ejemplo, la obesidad y el sobrepeso infantil afectan al 22,3% de los niños de prekínder, lo que aumenta al 23,6% en kínder y al 25,3% en primero básico.

Pero ahora, un estudio que hizo la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, demostró que alrededor del 40% del Índice de Masa Corporal (IMC) de un niño se hereda de los padres. Esto corresponde a un 20% de la madre y a un 20% del padre, y considera tanto la genética de los progenitores como el ambiente familiar que ellos crean. En el caso de los niños muy obesos, esta influencia puede llegar al 60%, con 30% para cada uno de los padres.

En el trabajo se usaron datos de estatura y peso de 100.000 niños y sus padres de seis países: Reino Unido, Estados Unidos, China, Indonesia, España y México. Los resultados se publicaron en la revista Economics and Human Biology.

Fenómeno transversal

Lo que se observa -según el autor del trabajo, Peter Dolton, profesor de Educación y Salud Económica de Sussex- es una tendencia que es muy similar en todos estos países, sin relación con el nivel socioeconómico o la cultura del país. "Nuestra evidencia considera datos de nutrición y obesidad muy diversos a través del mundo, desde una de las poblaciones más obesas, como la de EE.UU., hasta dos de los países menos obesos del planeta, como China e Indonesia".

"Esto nos da una comprensión muy importante acerca de cómo la obesidad se transmite a través de las generaciones tanto en países desarrollados como en desarrollo", agrega.

Para la doctora Ximena Raimann, nutrióloga infantil de la Clínica Las Condes, eso sí, hay otros datos a tener en cuenta: "Sabemos que la obesidad depende de muchos factores; entre ellos, el genético. Pero también hay que saber que la genética no nos condena". Para ella, el ambiente familiar es muy importante; es decir, "lo que comemos y el ejercicio que hacemos a diario, entre otros hábitos".

Cuando un niño es gordo y sus padres también, hay que hacer una intervención familiar. "No podemos pedirle cambios solo al niño, sino que a toda la familia. Porque quienes alimentan a ese niño son los padres, los abuelos u otro adulto", explica esta especialista.

"Acá, lo importante es modificar los hábitos, lo que hacemos todos los días", dice el doctor Rodrigo Muñoz, cirujano digestivo del Centro de Tratamiento de la Obesidad, de la Red de Salud UC CHISTUS. Según explica, cuando se cambia la dieta por algo más saludable, se aumenta la actividad física y se disminuye el tiempo que se pasa ante la televisión, el computador o los videojuegos. El impacto que se produce es importante.

"Estas son cosas que hacemos en la casa, pero también es importante el colegio y otros lugares fuera de la casa, donde se requieren buenas políticas públicas para combatir la obesidad", afirma Muñoz.

Crear un ambiente familiar saludable es crucial para la doctora Mercedes Guevara, nutrióloga infantil de la Clínica Santa María. "Cuando los estilos de vida de estos niños son sanos, estamos ayudando a silenciar la genética de la obesidad, porque no permitimos que estos genes se expresen", agrega.

Por esto, para ella, es relevante prevenir la obesidad desde antes de nacer. "Por eso trabajamos con las madres, ojalá desde antes que se embaracen", advierte. La idea es que se alimenten bien, tengan un peso adecuado y hagan actividad física a diario. Esto crea las condiciones para que nazca un niño sano, que se alimenta de leche materna los primeros seis meses de vida y que luego debe comer saludable, lo que se prepare en casa

Publicado en: 
Sebastián Urbina, El Mercurio