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Escrito por: Jaime Mañalich
Director IPSUSS y Consejero Chile Vive Sano

Temática

Publicado el

08 de Junio de 2015

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Más de alguna vez hemos tenido la oportunidad de ir a una feria de entretenciones y entrar al salón de los espejos. Los hay cóncavos, convexos, de distintas formas. Todos distorsionan nuestra imagen y nos devuelven en el reflejo más gordos, flacos, altos o bajos. Y esta imagen rara, que no tiene que ver con la que tenemos de nosotros mismos, nos produce risa.

En la autopercepción de la obesidad se da un fenómeno como el de los espejos deformados. La Encuesta Nacional de Salud del año 2010 dice que objetivamente, al medir, el 31% de la población adulta chilena es obesa. Paradójicamente, la última Encuesta Casen -que se refiere a la autopercepción, no a la medición objetiva- señala que solo el 1,15% de los adultos mayores de 60 años; el 4,05% de las embarazadas y nodrizas y el 1,36% de los niños menores de 6 años se describe como obeso. En diversas encuestas hechas por el IPSUSS, la cifra de obesidad en adultos se sitúa entre 26 y 30%; pero solo entre el 1 y 3% de los encuestados se describe a sí mismo como gordo. Vale decir, la persona obesa no se ve como tal.

El enfrentamiento de cualquier problema de salud parte por reconocer, precisamente, que hay un problema; y este reconocimiento debe provenir del propio individuo. Los especialistas que tratan Anorexia Nerviosa, un grave trastorno de la alimentación que lleva a las personas a una grave delgadez, saben que la dificultad inicial es una deformación de la percepción que las adolescentes -el grupo más afectado- tienen de sí mismas, considerándose obesas cuando en realidad ya están desnutridas. Es como si se miraran en un espejo deformador.

Respecto a la obesidad, la más grave epidemia de enfermedad crónica que enfrenta Chile, el foco no está puesto donde corresponde: en la educación y en el diagnóstico en la infancia. La declaración “su hijo tiene una grave problema de salud….es obeso”, no se hace con fuerza. ¿De qué podría servir que alguien con obesidad vaya el mercado y se encuentre con una serie de alimentos que digan “exceso de…”, si al mirarse al espejo en la mañana se le devolvió una imagen que le dijo que no tenía un problema con el peso?

Si queremos avanzar, necesitamos un espejo que nos diga la verdad, y esa es una responsabilidad de educadores, padres y el personal de salud.

Publicado en: 
Revista Ventanal